La obra pictórica es el terreno de ejecución más amplio
realizado en su trayectoria artística, en el que después de un largo
proceso de investigación buscando la corriente estética con la que
más se identifica, comienza ahora a trabajar en series, que encerrando
una misma temática y estilo, empiezan a definir un concepto más identificativo
y propio, en el que el trazo en la pincelada de carácter gestualista
y el empleo en ocasiones de diversas texturas y colage, marca el punto
de partida más utilizado, en este soporte bidimensional creativo que
nos proporciona la pintura.